Un equipo de investigadores explora una vía poco convencional para tratar el glioblastoma, un tumor cerebral agresivo. Su estrategia consiste en administrar un tratamiento por vía nasal, lo que permite que los fármacos lleguen al cerebro sin tener que atravesar la barrera hematoencefálica. Este método actúa como un atajo directo hacia el sistema nervioso central.


La nanomedicina viaja por la nariz para alertar al cerebro

El tratamiento se basa en gotas nasales que contienen nanopartículas. Estas partículas transportan un compuesto que puede despertar a las células inmunitarias residentes en el cerebro, conocidas como microglía. Al activar estas defensas locales, se busca que el propio sistema inmunitario del paciente identifique y ataque las células tumorales, ofreciendo un enfoque complementario a las terapias actuales.

El procedimiento busca reforzar la inmunoterapia existente

Este enfoque no pretende reemplazar la cirugía o la radioterapia, sino potenciar los efectos de la inmunoterapia. La idea es crear un entorno cerebral más hostil para el tumor. Los estudios preclínicos muestran que la administración nasal puede dirigir los agentes terapéuticos de forma más eficiente y con menos efectos secundarios sistémicos que los métodos intravenosos tradicionales.

Parece que, en este caso, sonarse la nariz podría tener un significado literalmente terapéutico.