¿Sabías que proteger a los peces ayuda a salvar los corales?
Imagina que la Gran Barrera de Coral es un vecindario submarino. Pues un estudio de 10 años descubrió algo genial: al crear más zonas donde no se puede pescar, no solo aumentaron las truchas de coral, ¡sino que todo el barrio mejoró! Es como si cerrar un parque al tráfico hiciera que los árboles crecieran más fuertes.
Un aspecto interesante para profundizar
La clave está en las truchas abuela, digo, las más grandes. En estas áreas protegidas, las truchas crecen más y tienen muchísima más descendencia. Es como si una familia numerosa y sana fuera repoblando poco a poco las zonas de alrededor, incluso donde sí se permite pescar. Un verdadero efecto contagio de lo bueno.
Algo curioso que probablemente no sabías
Y aquí viene lo más sorprendente: al haber menos pesca, también hay menos líneas y anzuelos enredándose y dañando los corales. Así que proteger a un pez, indirectamente, le da un respiro a todo el ecosistema. Es un círculo virtuoso submarino: más peces grandes, más crías, y arrecifes más sanos.
A veces, la mejor forma de cuidar algo es, simplemente, dejar que se las arregle solo en un rincón tranquilo. La naturaleza suele saber lo que hace.
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