El videojuego Resident Evil 4 Remake se desarrolla con el motor RE Engine, una tecnología propia de Capcom. Este motor destaca por su eficiencia y por lograr un aspecto visual realista. Su arquitectura permite que el juego funcione de forma fluida en distintas plataformas, manteniendo una alta fidelidad gráfica. La base técnica facilita integrar técnicas avanzadas de renderizado.


Las técnicas gráficas crean un entorno inmersivo

Para construir sus mundos, el equipo emplea fotogrametría, escaneando objetos y actores reales. Este proceso genera texturas y modelos con un alto nivel de detalle. Luego, se aplican efectos como subsurface scattering para simular la piel, reflejos de pantalla para superficies húmedas y un complejo sistema de partículas. Estos elementos combinados producen una atmósfera densa y creíble.

El flujo de trabajo integra varias herramientas especializadas

Los datos capturados con fotogrametría se procesan con software como Agisoft Metashape. Después, los artistas refinan los modelos en ZBrush para esculpir detalles y los preparan para animar en Maya. Este pipeline garantiza que los assets finales, desde personajes hasta escenarios, conserven la calidad visual que define al motor y al juego.

Aunque Leon luce impecable, su viaje por la campiña española demuestra que incluso la tecnología más avanzada no puede evitar que se ensucie la chaqueta.