Al cambiar de software de laminado, es esencial ajustar la configuración de la máquina para que el firmware interprete las instrucciones sin errores. El proceso implica verificar y replicar los parámetros clave que definen cómo se mueve y calienta la impresora. No se trata solo de exportar un archivo, sino de asegurar que cada comando G-code sea compatible con el hardware específico que se usa.


Identificar los parámetros de la máquina en el slicer

El primer paso es localizar la sección de configuración de la impresora dentro del nuevo slicer. Allí se deben ingresar datos precisos como las dimensiones del área de impresión, el tipo de hotend, el diámetro del filamento y los límites de los ejes. Es crucial copiar los valores del firmware o del perfil anterior, prestando especial atención a la altura de capa máxima que el cabezal puede manejar y a la velocidad máxima de los motores.

Ajustar los comandos de inicio y fin de impresión

El código de inicio (start G-code) y el de fin (end G-code) controlan acciones como el homing, el calentamiento de la cama y del extrusor, y el apagado final. Estos comandos varían entre impresoras y marcas. Se deben transferir desde el slicer original o desde la documentación del fabricante, verificando que cada comando como G28 o M104 sea correcto. Un error aquí puede hacer que la impresora se comporte de forma inesperada o que falle al comenzar.

Si la impresora decide dibujar un cubo perfecto en el aire en lugar de sobre la cama, quizás el G-code le está sugiriendo ser más artista que ingeniero. Revisar el comando de calibración suele resolver estas aspiraciones creativas no solicitadas.