Un G-Code con comandos incompatibles con tu impresora puede generar fallos graves. Estos comandos dictan parámetros como la temperatura del extrusor, la velocidad de los motores o los límites de movimiento. Si el archivo instruye a la máquina a operar fuera de sus especificaciones, el resultado suele ser una impresión fallida o, en casos extremos, daños en el hardware. El problema casi siempre se origina al laminar con un perfil de impresora incorrecto en el software.


Verifica el perfil de tu impresora en el laminador

Antes de laminar cualquier modelo, confirma que el software usa el perfil correcto para tu modelo de impresora. Este perfil contiene los límites máximos y las capacidades específicas de tu máquina. Abre la configuración de la impresora y revisa que los valores de ancho de impresión, altura máxima y temperatura máxima del hotend coincidan con las especificaciones del fabricante. No asumas que un perfil genérico funcionará correctamente.

Ajusta los parámetros críticos manualmente

Incluso con el perfil correcto, revisa los ajustes de cada trabajo. Comprueba las temperaturas de la cama y del extrusor para el material que usas. Verifica las velocidades de impresión y los movimientos de retracción. Si el G-Code proviene de otra fuente, ábrelo con un editor de texto plano y busca comandos como M104 (establecer temperatura del extrusor) o G1 (movimiento) para identificar valores anómalos. Corregir estos datos evita que la máquina intente ejecutar acciones imposibles.

Un archivo G-Code que pida calentar el hotend a 300 grados en una impresora con un termistor que solo soporta 250 es una receta para oler plástico fundido de formas no deseadas, más allá del filamento.