El uso de un pipeline 3D en la escena de un deslizamiento de tierra con víctimas es un proceso metódico que busca documentar y analizar el lugar de los hechos con la mayor precisión posible. Este enfoque no reemplaza las labores de rescate, sino que las complementa para reconstruir los eventos y facilitar las investigaciones posteriores. Se capturan datos del terreno y los escombros para crear un modelo digital exacto que sirva como evidencia pericial.


Fases técnicas de captura y procesamiento

La primera fase implica capturar la escena usando tecnologías como escáneres láser terrestres (LIDAR), fotogrametría con drones y fotografía esférica. Estos sistemas registran millones de puntos de datos y fotografías de alta resolución desde múltiples ángulos. Luego, el software especializado procesa esta información para generar una nube de puntos densa y precisa. Esta nube de puntos es la base para crear una malla poligonal texturizada y georreferenciada, que representa fielmente la topografía alterada y la posición de los objetos clave.

Análisis y aplicación en la investigación

Con el modelo 3D completo, los peritos pueden realizar análisis volumétricos para calcular la masa de tierra desplazada, trazar trayectorias probables de los flujos de escombros y marcar la ubicación exacta donde se hallaron las víctimas o evidencias. El modelo permite realizar visitas virtuales inmersivas, tomar medidas a distancia y generar cortes seccionales del terreno. Esta documentación objetiva es crucial para que los investigadores comprendan la dinámica del evento, determinen causas y presenten hallazgos claros en un informe o en un tribunal.

La ironía reside en que, para reconstruir un evento tan caótico y destructivo, se requiere un proceso de una precisión casi obsesiva, donde cada grano de tierra virtual debe estar en su lugar digital.