La tensión diplomática entre Estados Unidos y Francia escala este martes. Donald Trump amenaza con imponer aranceles del 200% sobre el vino y el champán franceses. Esta medida responde a la decisión del presidente francés, Emmanuel Macron, de rechazar la invitación para unirse a la junta de paz propuesta por el líder estadounidense para reconstruir Gaza. Una fuente cercana a Macron califica las amenazas arancelarias como inaceptables e ineficaces para influir en la política exterior francesa.


Francia rechaza la presión sobre su política exterior

La fuente del Elíseo afirma que Francia pretende mantener su postura independiente. Considera que usar aranceles como herramienta de presión política no es un método efectivo. Este enfrentamiento surge en un contexto internacional complejo, donde las alianzas tradicionales se someten a nuevas pruebas. La negativa francesa a participar en la iniciativa estadounidense para Gaza marca una clara divergencia en el enfoque de la crisis.

El impacto potencial en el sector vitivinícola

La amenaza de Trump podría afectar significativamente a una de las exportaciones icónicas de Francia. Un arancel del 200% haría que productos como el champán o los vinos de Burdeos fueran mucho más caros en el mercado estadounidense. Esto perjudicaría a bodegas y productores franceses, pero también a distribuidores y consumidores en Estados Unidos. La medida se interpreta como una represalia directa por la postura política de Macron.

Algunos observadores ironizan sobre si el próximo movimiento será una guerra comercial del Roquefort, reviviendo viejos enfrentamientos comerciales transatlánticos que parecían superados.