Los principales inversores de OpenAI, como Microsoft y Thrive Capital, aceptan una cláusula inusual en sus acuerdos. Esta cláusula establece que renuncian expresamente a presentar demandas legales si la valoración de la empresa resulta ser una burbuja especulativa. Esta medida busca proteger a la compañía y su consejo de administración de litigios futuros relacionados con la sobrevaloración de sus acciones.


El contexto de una valoración en ascenso

OpenAI ha experimentado un aumento meteórico en su valoración, superando los 80.000 millones de dólares en su última ronda de financiación. Este rápido crecimiento genera debates sobre si su precio refleja su potencial real a largo plazo o si forma parte de un ciclo especulativo. La cláusula actúa como un escudo legal ante esta incertidumbre, reconociendo de forma explícita los riesgos inherentes a invertir en una empresa de tecnología tan disruptiva y volátil.

Implicaciones para el ecosistema de inversión

Esta práctica podría marcar un precedente en el sector del capital riesgo, especialmente para startups de inteligencia artificial. Al asumir los inversores parte del riesgo de burbuja, se reduce la presión legal sobre los directivos para justificar valoraciones a corto plazo. Esto permite a la empresa enfocarse en objetivos a largo plazo, aunque también traslada más responsabilidad a los fondos de inversión y limita las vías de recurso para los accionistas minoritarios en un escenario de colapso.

Algunos analistas bromean con que es el equivalente financiero a firmar un contrato antes de subir a una montaña rusa, donde aceptas que el vértigo no es motivo para demandar.