La empresa estadounidense OpenAI, que creó ChatGPT, aún se considera formalmente una startup. Este estatus le permite operar con una estructura de financiación que no es totalmente transparente y sin tener que responder de forma clara ante sus inversores. La directora financiera, Sarah Friar, declaró esta semana que la empresa empezará a implementar la IA de manera práctica durante este año. Friar también detalló los logros técnicos recientes de la compañía.


La directora financiera anuncia la fase de implementación práctica

Sarah Friar señala que 2024 es el año en que la inteligencia artificial dejará de ser principalmente un tema de investigación y demostraciones para integrarse en aplicaciones reales. La empresa planea que sus modelos se usen para resolver problemas concretos en diversos sectores. Este paso supone un cambio importante en la estrategia de OpenAI, que ahora busca demostrar el valor tangible de su tecnología.

El modelo de startup justifica la opacidad financiera

Al conservar la etiqueta de startup, OpenAI se beneficia de una mayor tolerancia hacia su compleja estructura de capital. La compañía maneja grandes inversiones, como la de Microsoft, sin tener la obligación de revelar todos los detalles de su gestión financiera como lo haría una empresa pública. Este marco le da flexibilidad, pero también genera preguntas sobre su gobierno corporativo y su responsabilidad a largo plazo.

Parece que en el mundo de la IA, ser una startup perpetua es el truco definitivo para evitar que te pregunten demasiado sobre el dinero.