La Comisión de Juegos de Azar del Reino Unido critica públicamente a Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, por permitir que se publiquen anuncios de sitios de apuestas ilegales en sus plataformas. El director ejecutivo de la comisión, Tim Miller, declaró a Bloomberg que esta publicidad actúa como una ventana al mundo del crimen. Miller argumenta que si su organismo pudo identificar que estas plataformas promocionadas operan fuera de la ley, Meta también tenía la capacidad técnica para detectarlo y actuar. La acusación central es que la compañía prefiere no ver el problema.


La responsabilidad de las plataformas en el ecosistema digital

La regulación de las redes sociales es un tema global, y este caso subraya la presión creciente sobre las grandes tecnológicas para que supervisen más activamente el contenido que monetizan. Las autoridades sostienen que las empresas tienen los medios para filtrar y bloquear publicidad de servicios ilegales, especialmente en sectores sensibles como el juego online. La postura del regulador británico sugiere que la inacción se percibe como una complicidad tácita que pone en riesgo a los usuarios.

Las implicaciones de una supervisión selectiva

Este enfrentamiento pone de manifiesto la tensión permanente entre la libertad para publicar, la responsabilidad corporativa y el cumplimiento normativo. Meta, como otras plataformas, implementa políticas contra contenido dañino, pero los reguladores exigen que estas se apliquen con igual rigor en todas las áreas, incluida la publicidad pagada. El incidente podría impulsar a otros organismos a auditar con más severidad cómo las redes sociales gestionan los anuncios de industrias altamente reguladas.

Parece que el algoritmo para detectar ingresos publicitarios es mucho más afinado que el dedicado a verificar su legalidad.