Un estudio reciente sugiere que consumir carne con moderación, en lugar de evitarla por completo, podría tener un papel inesperado en la longevidad. La investigación, que analiza los hábitos alimenticios de personas centenarias, indica que ciertos nutrientes presentes en la carne son difíciles de obtener en cantidad suficiente solo de fuentes vegetales. Esto desafía la idea de que una dieta completamente basada en plantas es la única vía para una vida larga y saludable.


Los nutrientes clave y su función

Los científicos identifican nutrientes como la carnosina, la creatina y la taurina, abundantes en la carne, como posibles factores protectores. Estos compuestos ayudan a combatir el estrés oxidativo y la inflamación, procesos que dañan las células y aceleran el envejecimiento. La carnosina, por ejemplo, se acumula en los músculos y el cerebro, y su presencia disminuye con la edad si no se repone mediante la dieta.

El contexto de la dieta completa

El estudio no promueve un consumo elevado de carne, sino que la sitúa como un componente más dentro de un patrón dietético equilibrado. Los centenarios estudiados suelen combinar porciones modestas de carne, especialmente de animales criados de forma tradicional, con una alta ingesta de vegetales, legumbres y cereales integrales. La clave parece residir en la sinergia de todos los alimentos, no en un ingrediente aislado.

Quizás el secreto para llegar a los cien no sea renunciar a la barbacoa, sino saber cuándo apartar el tenedor y dejar espacio para las verduras.