Un estudio reciente sugiere que los volcanes antiguos emitían menos dióxido de carbono de lo que se pensaba. Esto cambia cómo entendemos el clima de la Tierra en épocas pasadas. Los modelos climáticos anteriores asumían que las erupciones volcánicas liberaban grandes cantidades de este gas. Sin embargo, nuevas mediciones de rocas antiguas indican que las emisiones eran significativamente más bajas.


El método para medir las emisiones antiguas

Los investigadores analizaron burbujas de magma preservadas en rocas de hace 500 millones de años. Estas burbujas, atrapadas cuando la lava se enfrió, contienen gases. Al medir la proporción de isótopos de carbono en estas muestras, el equipo pudo calcular cuánto CO2 liberaban los volcanes. Esta técnica proporciona una estimación más directa que los métodos indirectos usados antes.

Implicaciones para los modelos climáticos históricos

Este hallazgo implica que otros factores, como la meteorización de las rocas, jugaron un papel más crucial en regular el clima primitivo. Si los volcanes emitían menos CO2, los procesos que absorben este gas de la atmósfera fueron más eficientes de lo estimado. Esto ayuda a explicar por qué la Tierra no se calentó de forma extrema en ciertos periodos, a pesar de que el Sol era más joven y menos brillante.
Parece que, en el pasado, el planeta ya tenía su propio sistema de control de emisiones, aunque sin burocracia ni multas.