El castillo de Peracense se alza sobre un cerro rocoso en la provincia de Teruel. Durante las noches de luna llena, algunos visitantes y lugareños afirman percibir siluetas oscuras que se mueven por sus murallas y patios interiores. Estas formas, que algunos describen como figuras humanas, no emiten sonido y parecen desvanecerse al intentar aproximarse. El fenómeno se asocia a relatos históricos que mencionan la función defensiva del castillo y su uso como prisión en épocas pasadas.


El contexto histórico del emplazamiento

La fortaleza se construyó entre los siglos XIII y XIV, usando la propia roca como cimiento y parte de sus muros. Su posición estratégica le permitió controlar un importante paso fronterizo entre los reinos de Aragón y Castilla. Este pasado bélico alimenta las leyendas que hablan de batallas y cautivos, proporcionando un sustrato narrativo a los avistamientos esporádicos de sombras.

Las explicaciones para el fenómeno

Los expertos que estudian estos casos suelen proponer causas naturales. La combinación de la luz de la luna llena con las formas irregulares de la piedra y los juegos de sombras que proyectan las almenas puede crear ilusiones ópticas. El viento, al moverse entre las ruinas, también puede generar la impresión de presencia. El estado de conservación del monumento, con sus numerosos recovecos, favorece este tipo de percepciones ambiguas.

Claro, y si además vas con la sugestión de haber leído sobre fantasmas, tu cerebro se encarga de completar el resto. Es casi un renderizado en tiempo real, pero con más miedo y menos píxeles.