El Castillo de Santa Catalina alberga una leyenda que persiste en el tiempo
El Castillo de Santa Catalina, que hoy funciona como Parador Nacional en Jaén, es conocido por una leyenda que perdura entre sus muros. La historia más famosa habla de una joven que se enamoró de un prisionero y, por ayudar a que escapara, recibió una condena eterna. Se dice que su espíritu no puede abandonar la fortaleza y vaga por sus pasillos y estancias. Esta narrativa se ha transmitido por generaciones, mezclando el pasado histórico del lugar con elementos de folklore local.
Huéspedes relatan fenómenos inexplicables
Varios visitantes y empleados del parador han informado sobre experiencias extrañas a lo largo de los años. Los testimonios frecuentemente mencionan ruidos sin origen aparente, como pasos en pasillos vacíos o golpes en las puertas. Algunas personas también afirman haber visto una figura femenina etérea que aparece y desaparece con rapidez, especialmente en las zonas más antiguas del edificio. Estos relatos contribuyen a mantener viva la fama del lugar como un sitio encantado.
El contexto histórico de la fortaleza
La construcción se asienta sobre una colina que domina la ciudad de Jaén y tiene sus orígenes en una fortaleza árabe, aunque el edificio actual data principalmente del siglo XIII. Su función original fue militar y también sirvió como prisión, un detalle que encaja con la trama de la leyenda principal. Cuando se convirtió en parador, se rehabilitó para alojar a viajeros, pero su arquitectura robusta y sus pasadizos conservan la atmósfera de otras épocas.
Quizás el fantasma solo busca una habitación con vistas, pero parece condenada a revisar siempre las mismas.
|Agradecer cuando alguien te ayuda es de ser agradecido|