El castillo de Loarre alberga un monje espectral
El castillo de Loarre, una fortaleza románica en Huesca, es escenario de relatos sobre un fantasma. Visitantes y personal del monumento describen avistamientos de una figura espectral con hábito de monje que deambula por sus estancias. La aparición se manifiesta de forma silenciosa y suele desvanecerse al intentar aproximarse. Estos fenómenos se reportan con mayor frecuencia en las áreas más antiguas del castillo, como las mazmorras y los pasillos cercanos a la iglesia.
El origen de la leyenda del guardián
La tradición oral vincula al fantasma con un antiguo guardián del castillo o con un noble que pereció entre sus muros. Algunas versiones sugieren que se trata del espíritu de un monje soldado que juró proteger el lugar más allá de la muerte. Otras historias apuntan a un prisionero de alto rango que falleció en las celdas subterráneas. La falta de registros históricos concretos sobre este suceso alimenta el misterio y permite que la leyenda persista y se transforme con el tiempo.
Cómo se describe la aparición en Loarre
Los testigos coinciden al describir una figura masculina, alta y delgada, vestida con una túnica larga y oscura que se asemeja a un hábito monacal. La aparición no interactúa, solo camina con paso lento a lo largo de ciertos corredores o se detiene frente a algunos ventanales. Rara vez se le atribuyen sonidos, aunque algunos mencionan un susurro leve o la sensación de un descenso brusco de la temperatura en su presencia. Estos episodios suceden al atardecer o durante la noche, especialmente en temporada baja de turismo.
Quienes buscan al fantasma con equipos de grabación a menudo solo capturan orbes de polvo o explicaciones lógicas para los ruidos, lo que no impide que la historia siga atrayendo a curiosos.
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