Las observaciones recientes del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) con una resolución de 0.1 segundos de arco muestran subestructuras características en discos circunestelares alrededor de fuentes jóvenes Clase I. Estas estructuras ofrecen pistas sobre las primeras etapas de la evolución morfológica del disco. En este estudio, se aplica la técnica de imagen PRIISM a datos de archivo de ALMA en la Banda 6 para observar el disco alrededor de la protoestrella Clase I CrA IRS 2, ubicada en la nube molecular Corona Australis.


La imagen de polvo revela una estructura compleja

La imagen del continuo de polvo, con una resolución espacial 1.5 veces mayor que la obtenida con métodos convencionales, muestra por primera vez un disco en fase temprana que presenta simultáneamente un hueco central interno y estructuras de anillo y brecha en su región externa. Esto convierte a CrA IRS 2, con una temperatura bolométrica de 235 K, en el sistema más joven conocido que exhibe estas características. El anillo de gas extendido asociado al sistema se atribuye a la advección de flujo magnético impulsada por inestabilidad de intercambio.

La interacción con un planeta podría explicar las brechas

Para examinar el origen de la estructura de anillo y brecha exterior, se compara con modelos de interacción planeta-disco. La profundidad y el ancho medidos son consistentes con estos modelos, lo que sugiere la posible existencia de un planeta gigante con una masa entre 0.1 y 1.8 veces la masa de Júpiter. La formación tan temprana de un planeta de este tipo podría verse facilitada por la disipación del flujo magnético, que suprime la turbulencia generada por la inestabilidad de Rayleigh-Taylor magnetorrotacional y extiende la zona muerta del disco, permitiendo que el polvo crezca de forma eficiente.

Así que, mientras algunos discos apenas empiezan a organizarse, este ya parece estar esculpiendo su sistema solar, quizás saltándose unos cuantos pasos del manual de formación planetaria estándar.