Presentamos los resultados de una búsqueda de ondas gravitacionales de fuentes individuales. Para ello, usamos observaciones de alta cadencia del púlsar J1909-3744. Estas observaciones forman parte de la segunda publicación de datos de la Colaboración Internacional de Cronometraje de Púlsares. La campaña de observación intensiva se desarrolló entre julio de 2010 y noviembre de 2012. Los datos proceden de tres telescopios: el Radio Telescopio de Nançay, el Telescopio de Parkes y el Telescopio Green Bank. Observar en múltiples frecuencias de radio permitió corregir con precisión los efectos de la medida de dispersión y las variaciones por dispersión. Tras aplicar estas correcciones, los residuos de cronometraje mostraron un componente de ruido periódico no modelado con una amplitud de 340 nanosegundos.


Los límites superiores que obtenemos para la deformación por ondas gravitacionales

Nuestro análisis produce límites superiores para la deformación causada por ondas gravitacionales de fuentes individuales. Para posiciones promedio en el cielo, la deformación debe ser inferior a 71 nanohercios y a 1 microhercio. Si la fuente está en una ubicación óptima, estos límites mejoran. En ese caso, se reducen en las mismas frecuencias, respectivamente. Los nuevos límites que establecemos son aproximadamente 1.52 veces más estrictos que los que publicó antes el equipo de Perera et al. con datos anteriores de la Colaboración Europea de Cronometraje de Púlsares.

El ruido periódico no modelado en los residuos de tiempo

La detección de un ruido periódico no modelado en los residuos, tras corregir los efectos conocidos, representa un hallazgo significativo. Su amplitud de 340 nanosegundos es un dato clave que el análisis debe considerar. Este componente de ruido podría enmascarar una señal muy débil de ondas gravitacionales o, por el contrario, ser un artefacto instrumental que requiere más estudio. Su presencia subraya la complejidad de extraer señales extremadamente sutiles del ruido de fondo en experimentos de altísima precisión como este.

Así que, mientras buscamos las distorsiones más diminutas del espacio-tiempo, un pequeño ruidito de 340 nanosegundos se hace notar, recordándonos que el universo siempre tiene un par de sorpresas en la manga, o en el disco de acreción.