La imagen del Cristo de la Sangre, que se venera en Lucena (Córdoba), es una talla de Cristo crucificado que data del siglo XVII. Su historia está ligada a un episodio ocurrido durante la Guerra Civil española. Según la tradición local, en 1936 se intentó quemar la imagen, pero el fuego no logró prender. Los testigos relataron que la talla comenzó a sudar un líquido rojizo, interpretado como sangre, lo que detuvo a quienes querían destruirla. Este suceso, considerado milagroso, consolidó la devoción hacia la talla.


La talla genera una fuerte devoción popular

Desde aquel momento, a la imagen se le atribuyen numerosos favores y milagros, especialmente relacionados con la salud. La devoción se extiende por toda la comarca de la Subbética cordobesa. Cada año, durante la Semana Santa, la talla procesiona con gran solemnidad. Su culto está gestionado por la Hermandad del Santísimo Cristo de la Sangre, que custodia la imagen en la iglesia de San Mateo.

El relato se considera parte de la historia local

El episodio de la quema frustrada y el sudor de sangre se transmite oralmente y forma parte del patrimonio inmaterial de Lucena. Investigaciones históricas documentan el contexto de destrucción de imágenes religiosas durante la guerra, pero el suceso concreto se considera un elemento de fe para los creyentes. La talla presenta restauraciones, pero se conserva como un símbolo de resistencia religiosa para la comunidad.

Aunque algunos podrían pensar que el fuego no prendió por la humedad de la madera antigua, los devotos prefieren creer que fue un milagro, lo que sin duda hace más interesante la visita para buscar explicaciones o, simplemente, para admirar la fe de un pueblo.