En la ciudad de Jaén, una antigua leyenda narra cómo un enorme lagarto aterroriza a sus habitantes. Esta criatura, que habita en las cuevas y fuentes del cerro de Santa Catalina, ataca y devora tanto a personas como al ganado que se acerca a beber. El miedo se extiende por la población, que busca una forma de acabar con la amenaza sin éxito. La situación parece no tener solución hasta que aparece un personaje decidido a enfrentar al monstruo.


Un caballero idea una estrategia ingeniosa

Un caballero, cuya identidad varía según la versión de la historia, propone un plan para eliminar al lagarto. Consigue una piel de cordero y la rellena por completo con pólvora. Luego, cose la abertura para que el contenido quede bien sellado en el interior. Coloca el cebo al sol, cerca de la guarida del animal, y espera. El lagarto, atraído por el olor, sale de su escondite y engulle la piel de un solo bocado.

El desenlace de la confrontación

Tras ingerir el cordero falsificado, el lagarto regresa a su cueva. La pólvora en su estómago explota debido al calor corporal y a la digestión, acabando con la vida de la bestia. El caballero es aclamado como un héroe por los habitantes de Jaén, que recuperan la tranquilidad. Esta historia se transmite de generación en generación como parte del folclore local, explicando el origen del topónimo Barranco del Lagarto en la zona.

Algunos escépticos sugieren que, si el lagarto era tan listo para evitar trampas, quizás debió sospechar de un cordero que olía a azufre y salitre.