El Pozo de la Higuera es una leyenda originaria de Vélez-Málaga
En el municipio de Vélez-Málaga, en la provincia de Málaga, una antigua casa alberga un pozo que es el origen de una inquietante leyenda local. Según la tradición oral, durante las noches en que la luna está llena, una mano surge desde las profundidades del agua. Esta aparición se vincula a la historia de una mujer que, según se cuenta, fue víctima de un crimen pasional. Su marido, cegado por los celos, la habría arrojado al pozo, condenando su espíritu a permanecer en ese lugar. El relato se transmite de generación en generación, mezclando un posible hecho histórico con elementos sobrenaturales que alimentan el misterio.
La narración popular describe el fenómeno
Los testigos que afirman haber visto el suceso relatan que la mano emerge lentamente, como si buscara algo o alguien en la superficie. A veces se describe pálida y cubierta de algas, otras veces completamente esquelética. El hecho de que solo se manifieste con la luna llena añade un componente cíclico y ritual al fenómeno, vinculándolo a antiguas creencias sobre la influencia de los astros en el mundo de los espíritus. El pozo, por su parte, permanece como un elemento físico y tangible que da verosimilitud al relato.
El contexto histórico y la investigación
Aunque no existen registros oficiales que confirmen el crimen, la leyenda se enmarca en un tiempo indefinido, posiblemente de varios siglos atrás, donde este tipo de historias servían tanto para explicar lo desconocido como para ejercer una función moralizante. Investigadores del folclore andaluz recogen estas narraciones como parte del patrimonio cultural inmaterial. Algunos sugieren que el origen pudo ser un hecho real que, con el paso del tiempo, se adornó con elementos fantásticos para aumentar su impacto y facilitar que se recordara.
Quien decida visitar el lugar en una noche de plenilunio quizá espere ver más que su propio reflejo en el agua oscura, aunque lo más probable es que solo escuche el eco de su propia imaginación, alimentada por siglos de susurros.
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