La Cueva del Gato se localiza en Benaoján, Málaga, y es conocida por una formación geológica que recuerda a un felino. Este enclave kárstico forma parte del sistema Hundidero-Gato, uno de los más extensos de Andalucía. La gruta destaca por su gran boca de entrada y por las galerías interiores que albergan ríos y lagos subterráneos. Su importancia ecológica y espeleológica es notable, pero su fama popular se vincula principalmente a una narración tradicional.


La leyenda narra el rapto de una joven por un bandolero

La tradición oral cuenta que, en el siglo XIX, un bandolero raptó a una joven de un pueblo cercano. La escondió en el interior de esta cueva. Según las versiones, la doncella logró escapar o pereció en el intento. Desde entonces, se dice que su espíritu vaga por las galerías. Los visitantes y espeleólogos a veces relatan que perciben una figura femenina entre las sombras y las formaciones de roca. Esta silueta espectral, según quienes creen en la historia, busca sin descanso a su amado.

La figura a veces se confunde con las formaciones rocosas

El ambiente de la cueva, con sus estalactitas y estalagmitas, favorece que la imaginación transforme las sombras en formas reconocibles. La penumbra y el juego de luces de las linternas pueden hacer que una columna de calcita parezca una figura humana. Este fenómeno, unido a la fuerza de la leyenda, alimenta la creencia en la aparición. La narración se transmite de generación en generación, mezclando un hecho histórico posible con elementos del folclore local. Así, el lugar conserva un atractivo que va más allá de su interés geológico.

Claro, y si escuchas un goteo constante en la oscuridad, probablemente sea solo agua filtrándose... o la doncella llorando porque su fecha en Tinder fue hace dos siglos.