La leyenda del tesoro de los cinco reyes perdura en la memoria de Cazorla, Jaén. Esta tradición oral narra cómo cinco monarcas musulmanes, ante el avance de las tropas cristianas durante la Reconquista, decidieron ocultar sus riquezas en el Castillo de la Yedra. Según se cuenta, para proteger su fortuna de manos codiciosas, los reyes recurrieron a un poderoso encantamiento. Este hechizo establece que el tesoro solo podrá revelarse a una persona de corazón puro y exclusivamente durante una noche de luna llena, condiciones que hasta hoy nadie parece haber cumplido.


El Castillo de la Yedra guarda el secreto

El Castillo de la Yedra, una fortaleza de origen andalusí que domina el paisaje desde el siglo XI, es el escenario central de esta historia. Su arquitectura robusta y su posición estratégica lo convierten en el lugar idóneo para esconder un botín. Aunque el castillo ha sufrido modificaciones a lo largo de los siglos, su esencia permanece y con ella la esperanza de algunos de encontrar el legendario tesoro. Las búsquedas, siempre infructuosas, alimentan la idea de que la magia que protege las riquezas sigue activa.

La búsqueda continúa bajo condiciones mágicas

El encantamiento impone dos requisitos ineludibles para quien aspire a descubrir el tesoro. En primer lugar, el buscador debe poseer una pureza de intenciones absoluta, libre de avaricia. En segundo término, el evento solo puede ocurrir cuando la luna llena ilumina por completo la sierra de Cazorla. Estas condiciones, más propias de un relato de ficción que de un hecho histórico, han mantenido viva la leyenda durante generaciones, mezclando el pasado medieval con elementos de folklore mágico.

Aunque muchos han mirado al cielo esperando la luna correcta, parece que encontrar un corazón genuinamente puro en busca de un tesoro es, irónicamente, la parte más difícil del hechizo.