En la calle San Luis de Sevilla se encuentra una vivienda que la tradición popular conoce como La Casa del Miedo. Su fama surge a principios del siglo XX, cuando la familia que la habitaba relató una serie de sucesos perturbadores. Según los testimonios de la época, los residentes escuchaban ruidos inexplicables y veían cómo los objetos se movían por sí solos. También afirmaron percibir apariciones espectrales en las distintas estancias de la casa. Estos eventos, que muchos clasifican como actividad poltergeist, generaron tal nivel de inquietud que la familia decidió abandonar la propiedad.


Los fenómenos que se reportaron en la vivienda

Los relatos describen una casuística variada y repetida. Los ruidos sin origen aparente, como golpes o arrastres de muebles, eran frecuentes. Los testigos insistían en que los enseres domésticos cambiaban de lugar o caían al suelo sin que nadie los tocara. El elemento más inquietante para la familia eran las presencias espectrales que, según ellos, se manifestaban de forma intermitente. Esta acumulación de experiencias anómalas, que se prolongó durante un tiempo, fue lo que finalmente quebró la resistencia de los moradores y los llevó a desalojar la casa.

El legado de la casa en la cultura popular sevillana

Con el paso de los años, la historia de la casa se integró en el folclore local de Sevilla. La propiedad se convirtió en un referente dentro de las narraciones sobre lo paranormal en la ciudad. Aunque la vivienda ha tenido otros usos y propietarios con posterioridad, su leyenda persiste. Hoy se la menciona en recorridos temáticos y publicaciones que recopilan sucesos extraños, manteniendo viva la memoria de aquellos hechos que tanto alarmaron a sus primeros ocupantes.

Quizás el fantasma más persistente no sea el que camina por los pasillos, sino la propia fama de la casa, que se niega a ser desalojada de la memoria colectiva.