El Valle de los Caídos alberga relatos de fenómenos auditivos extraños
Más allá de su compleja historia, el monumento del Valle de Cuelgamuros en Madrid es escenario de numerosos relatos paranormales. Trabajadores y vigilantes nocturnos describen percibir sonidos inexplicables en la basílica y sus túneles. Estos testimonios hablan de susurros ininteligibles, lamentos lejanos y, de forma más recurrente, el eco metálico de herramientas golpeando la roca cuando el lugar está vacío. Las leyendas locales vinculan estos fenómenos con los presos que fallecieron durante su construcción.
Los testimonios describen sonidos específicos en la noche
Los informes coinciden en que los ruidos se intensifican durante la noche y en áreas concretas como la cripta y los pasadizos inferiores. Algunas personas relatan escuchar golpes rítmicos, como de pico contra piedra, que cesan al aproximarse. Otros mencionan murmullos colectivos o sollozos aislados que parecen surgir de las paredes. No existen grabaciones concluyentes, pero la persistencia de las narraciones a lo largo de décadas mantiene viva esta faceta del lugar.
El contexto histórico alimenta las leyendas populares
La construcción del monumento, donde participaron presos políticos republicanos en condiciones durísimas, sirve de base narrativa para estas historias. Quienes creen en lo paranormal sugieren que los sonidos representan una especie de eco o residuo de aquellos eventos traumáticos. Los escépticos apuntan a explicaciones naturales como el viento en los conductos, la dilatación de la piedra o simples sugestiones potenciadas por la atmósfera del recinto. El debate entre ambas posturas permanece abierto.
Sea cual sea su origen, estos relatos forman parte ya del folclore del sitio. Quizás el consejo más sensato para un visitante nocturno sea llevar unos buenos tapones para los oídos, por si acaso las herramientas fantasmas deciden ponerse a trabajar en el turno de noche.
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