La impresión 3D personaliza ayudas técnicas en fisioterapia
En 2026, la impresión 3D se integra de forma habitual en los procesos de fisioterapia para crear dispositivos de apoyo personalizados. Los terapeutas, en colaboración con técnicos, pueden diseñar y fabricar órtesis, adaptadores para utensilios o asas ergonómicas que se ajustan con precisión a la anatomía y las necesidades específicas de cada persona con discapacidad. Esta capacidad de producir objetos bajo demanda acorta los tiempos de espera y reduce costes, permitiendo iterar diseños con rapidez según evoluciona la condición del paciente.
El proceso combina escaneo y diseño digital
El flujo de trabajo comienza al capturar la forma de la extremidad o zona del cuerpo con un escáner 3D portátil. Estos datos se importan a un software de diseño asistido por ordenador, donde el fisioterapeuta modifica plantillas prediseñadas o crea un modelo desde cero. Se prioriza la funcionalidad, la comodidad y la ligereza del material final. Una vez validado el diseño virtual, se envía a una impresora 3D que, capa a capa, construye el dispositivo usando filamentos biocompatibles, flexibles o rígidos según se requiera.
Los beneficios impactan en la adherencia y los resultados
Cuando un dispositivo se adapta perfectamente al usuario, mejora la comodidad y reduce el riesgo de lesiones por presión o mal ajuste. Esto incrementa la probabilidad de que la persona lo use de manera constante, lo que es crucial para lograr los objetivos terapéuticos. Además, poder modificar un diseño en cuestión de horas permite responder a cambios en el tono muscular o el edema, ofreciendo un apoyo dinámico que evoluciona con el paciente. La tecnología democratiza el acceso a ayudas a medida que antes eran prohibitivas.
Ahora los fisioterapeutas también debaten sobre la mejor temperatura para el filamento, uniendo mundos aparentemente distantes.
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