El programa Mari incorpora un sistema de grafo de nodos que permite construir procedimientos complejos para texturizar. Este entorno visual conecta nodos que proyectan, filtran, enmascaran y ajustan mapas de texturas. Los artistas pueden diseñar redes no destructivas que combinan múltiples capas y operaciones. Este flujo de trabajo es flexible y facilita la pintura avanzada, ya que cada cambio se propaga automáticamente a través del grafo. Los usuarios pueden iterar rápidamente sin perder los pasos previos.


El grafo organiza el flujo de trabajo de texturas

El nodo principal recibe la geometría 3D y distribuye la información a través de la red. Los nodos de proyección asignan imágenes 2D a la superficie del modelo. Los filtros modifican estos valores para generar ruido, desenfocar o ajustar el contraste. Los nodos de máscara controlan dónde se aplican los efectos, usando gradientes o mapas de curvatura. Los ajustes finales corrigen el color y la intensidad antes de exportar los mapas. Todo el proceso se visualiza en tiempo real en la ventana de vista 3D.

El sistema no destructivo favorece la experimentación

Cualquier modificación en un nodo anterior se actualiza en cascada. Esto permite probar diferentes combinaciones sin comprometer el trabajo base. Los artistas pueden reordenar, duplicar o aislar ramas del grafo con facilidad. Las configuraciones complejas se pueden guardar como plantillas para usarlas en otros proyectos. Este método es eficiente para gestionar texturas de alta resolución con muchas capas. El rendimiento se mantiene estable al procesar solo los nodos necesarios para la vista actual.

Un artista puede crear un nodo que genere suciedad basada en la curvatura, otro que añada desgaste por exposición, y un tercero que pinte logos, todo en una red donde cambiar la intensidad de la suciedad no obliga a repintar el logo desde cero.