La consola PlayStation 5 se apaga de forma repentina y muestra un mensaje que advierte sobre un problema de temperatura. Este comportamiento protege el hardware interno de daños por calor excesivo. El sistema detecta que los componentes críticos, como la APU, superan un umbral seguro y ejecuta un apagado de emergencia. Es una medida de seguridad integrada, no un fallo aleatorio.


Las causas habituales del sobrecalentamiento

El motivo más común es que el polvo obstruye las rejillas de ventilación o los disipadores internos, lo que impide que el aire fluya correctamente. Colocar la consola en un espacio cerrado, como un estante o un mueble sin suficiente espacio libre alrededor, también agrava el problema. El polvo actúa como un aislante térmico y reduce la eficacia del sistema para expulsar el aire caliente. En contadas ocasiones, el ventilador interno puede fallar y no girar a la velocidad necesaria.

Cómo resolver el problema paso a paso

Primero, apaga y desenchufa la consola por completo. Luego, trasládala a un lugar abierto con al menos 10 centímetros de espacio libre en todos los lados, especialmente en la parte posterior. Usa una lata de aire comprimido para soplar suavemente el polvo de las rejillas de entrada y salida de aire. Nunca uses una aspiradora doméstica, ya que puede generar electricidad estática. Si el problema persiste, puede ser necesario abrir la consola para limpiar a fondo el disipador de polvo acumulado, un proceso que anula la garantía si la consola aún la tiene. Contactar con el soporte técnico de Sony es la opción más segura en ese caso.

Recuerda que tu PS5 no es una tostadora; no necesita dorar sus circuitos para funcionar. Mantenerla fresca evita que decida tomarse un descanso inesperado en medio de tu partida.