¿Alguna vez has pedido una recomendación a una inteligencia artificial y te has quedado con la duda de por qué te sugirió eso? Es como si un amigo te dijera ve a ese restaurante sin darte ni una razón. Un poco frustrante, ¿verdad? Pues ese es el quinto mandamiento de una buena IA: ser explicable y comprensible.


La caja negra vs. la caja de cristal

Antes, muchas IAs funcionaban como una caja negra: metías datos y salía un resultado, pero nadie sabía qué pasaba dentro. Era mágico... y aterrador. Hoy, la tendencia es crear sistemas que puedan justificar sus decisiones. Imagina que tu app de música te dice: Te recomiendo esta canción porque ayer escuchaste algo con un ritmo similar y a otros usuarios con tu gusto les encantó. ¡Eso sí es útil!

Algo curioso que probablemente no sabías

En sectores críticos como la medicina o los préstamos bancarios, la explicabilidad no es un lujo, es una obligación legal. Un médico no puede usar un algoritmo que diga el paciente tiene cáncer sin poder revisar el porqué. La IA debe señalar, por ejemplo, qué patrones en una radiografía le hicieron pensar eso, para que el experto humano pueda validarlo.

Si confiamos en las máquinas para tomar decisiones importantes, tenemos derecho a entender su lógica. Al fin y al cabo, no queremos que nuestra IA sea un oráculo misterioso, sino un asistente transparente en quien podamos confiar.