Una impresión que se detiene de forma inesperada es un problema frecuente que frustra a muchos usuarios. Este fallo suele ocurrir cuando la máquina procesa un archivo G-Code corrupto o encuentra un comando que no puede interpretar. También puede deberse a una interrupción breve en el suministro eléctrico o a que el sensor de filamento detecta una rotura o un atasco. En estos casos, la impresora simplemente pausa su trabajo y espera instrucciones, lo que puede confundirse con un error más grave.


Diagnosticar y resolver el problema

Lo primero es verificar el archivo G-Code. Si el modelo se laminó con parámetros extraños o el archivo se dañó al transferirlo a la tarjeta SD, la solución más directa es laminar el modelo de nuevo con configuraciones estándar y volver a imprimir. Para descartar un fallo mecánico, revisa que el filamento fluye sin obstáculos y que los engranajes del extrusor no estén desgastados. Un reinicio completo de la impresora y del laminador a veces limpia errores temporales en la memoria.

Reanudar una impresión desde una capa concreta

Si la pieza es grande y el fallo ocurrió cerca del final, puedes evitar repetir todo el proceso. Algunos laminadores permiten editar el G-Code para eliminar las capas ya impresas y comenzar desde una altura específica. Esto requiere medir con precisión la altura a la que se detuvo la impresión, modificar el archivo para que la boquilla se mueva a esa posición y ajustar la temperatura de la cama y el extrusor para que se adhiera correctamente. No es un proceso automático y exige paciencia y atención al detalle.

A veces, la máquina parece tomar una pausa para café justo cuando tú más la necesitas, recordándote quién manda realmente en el taller.