Científicos que cultivan circuitos cerebrales complejos en el laboratorio
La investigación con células madre avanza para formar estructuras cerebrales en una placa de cultivo. Los científicos ahora combinan diferentes regiones del cerebro, llamadas organoides, para crear ensamblajes de tejido. Estos circuitos muestran actividad eléctrica que se coordina, similar a lo que ocurre en un cerebro que se desarrolla. Este modelo permite estudiar enfermedades neurológicas y probar cómo actúan los fármacos, además de entender cómo se organiza el cerebro humano desde sus primeras etapas.
Los organoides cerebrales replican funciones clave
Estas estructuras no son cerebros completos ni tienen consciencia, pero reflejan un progreso importante. Los tejidos neuronales pueden replicar funciones y estructuras cerebrales básicas en el laboratorio. Esto abre nuevas vías para experimentar sin usar modelos animales, lo que acelera la investigación en neurociencia. Los científicos observan cómo las neuronas se conectan y comunican en un entorno controlado.
El avance técnico plantea cuestiones éticas
La capacidad de cultivar y combinar tejido cerebral plantea preguntas sobre hasta dónde debe llegar esta investigación. La comunidad científica debate los límites éticos, especialmente si estos modelos llegaran a desarrollar alguna forma de actividad neural compleja. Se establecen guías para garantizar que el trabajo sea responsable y se centre en aplicaciones médicas.
Quizás pronto podamos pedirle a un organoide que resuelva un sudoku, pero por ahora solo parpadea de forma aleatoria y consume suero.
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