En su primera reunión de política monetaria del año, la Reserva Federal decide mantener la tasa de interés de referencia sin cambios, en un rango entre 3,50% y 3,75%. La institución afirma que la economía crece con solidez, el mercado laboral se estabiliza y la inflación, aunque algo elevada, no justifica modificar el costo del dinero. Esta determinación se produce mientras el presidente Donald Trump presiona públicamente para que se recorten los tipos y así estimular la actividad económica.


El comité respalda la decisión con un voto dividido

El Comité Federal de Mercado Abierto respalda la medida con diez votos a favor y dos en contra. Los dos gobernadores que votaron en contra, cercanos a la administración Trump, favorecían reducir las tasas. Sin embargo, la mayoría del comité opta por mantener el nivel actual al considerar que la coyuntura económica, con un crecimiento robusto y presiones inflacionarias persistentes, no requiere un estímulo monetario adicional en este momento.

El contexto político y económico de la determinación

La Fed opera con independencia frente a las presiones políticas, un principio que reafirma con esta decisión. Al priorizar los indicadores económicos sobre las solicitudes públicas del presidente, la institución señala que su objetivo principal sigue siendo garantizar la estabilidad de precios a medio plazo. Los analistas observan que, al mantener las tasas, la Fed busca evitar recalentar la economía y que la inflación repunte, incluso si eso significa enfrentar críticas desde la Casa Blanca.

Mientras los mercados analizan cada palabra del comunicado, algunos operadores bromean sobre la necesidad de un traductor oficial que interprete la distancia entre lo que dice la Fed y lo que quiere escuchar Trump.