Windows 11 requiere que los usuarios vinculen una cuenta de Microsoft para operar el sistema. Este proceso, que muchos completan al configurar un equipo nuevo, conecta el dispositivo a los servicios en la nube de la compañía. Una consecuencia directa de esta vinculación es que el sistema guarda automáticamente una copia de la clave de recuperación de BitLocker en los servidores de Microsoft. BitLocker es la herramienta de cifrado de disco integrada en Windows Pro y superiores.


La política de Microsoft permite acceder a las claves

Microsoft ha confirmado que, ante una solicitud legal válida de una agencia como el FBI, proporciona estas claves de recuperación almacenadas. La empresa declara que cumple con las órdenes judiciales y los requerimientos legales aplicables. Esto significa que el cifrado de disco, diseñado para proteger los datos, tiene una puerta trasera controlada por la empresa que desarrolla el sistema operativo. La capacidad de las autoridades para solicitar las claves no es nueva, pero su automatización con cuentas en línea la hace más sistemática.

El cifrado completo del disco depende ahora de un tercero

Cuando un usuario activa BitLocker con una cuenta Microsoft, ya no es el único poseedor de los medios para recuperar el acceso a su unidad. La copia de seguridad en la nube introduce un tercero de confianza, que está sujeto a la legislación del país donde opera. Para los usuarios que priorizan la privacidad, se recomienda usar una cuenta local durante la instalación de Windows 11 y gestionar las claves de BitLocker manualmente, sin subirlas a la nube. Otra opción es emplear software de cifrado de código abierto donde el usuario controle toda la cadena de claves.

Así que tu disco duro está a salvo, siempre y cuando Microsoft no reciba un papel con un sello oficial. La privacidad absoluta y la comodidad total rara vez van de la mano en el mundo digital.