La Comisión Europea presenta una propuesta para que los vehículos nuevos incluyan un limitador de velocidad inteligente. Este sistema, llamado Asistente Inteligente de Velocidad (ISA), usa datos de GPS y reconocimiento de señales para ajustar automáticamente la velocidad máxima. La medida busca reducir los accidentes de tráfico y las emisiones contaminantes. Los fabricantes de automóviles ya integran esta tecnología en modelos recientes, pero la normativa la haría obligatoria.


El sistema ISA funciona con datos de localización y cámaras

El limitador inteligente combina un mapa digital con las señales de tráfico que capta una cámara frontal. Si el sistema detecta que el coche supera el límite legal de la vía, primero alerta al conductor. Si este no reacciona, el dispositivo puede reducir automáticamente la potencia del motor. El conductor siempre puede anular la función pulsando el pedal del acelerador a fondo, lo que permite una aceleración de emergencia.

La medida genera debate sobre seguridad y libertad al conducir

Los partidarios argumentan que el limitador salvará vidas al evitar excesos de velocidad, una causa frecuente de accidentes graves. También señalan que ayuda a cumplir los objetivos climáticos al promover una conducción más eficiente. Los críticos, sin embargo, ven la propuesta como una intromisión que resta control al conductor. Temen que pueda crear situaciones de riesgo si el sistema no interpreta bien el contexto de la carretera o falla técnicamente.

Parece que pronto, pisar el acelerador a fondo solo servirá para demostrar que el coche aún te hace caso... por ahora.