La NASA aún no logra determinar por qué la antena DSS-14, una pieza clave para comunicarse con misiones en el espacio profundo, giró de forma brusca y se dañó a sí misma. El incidente, que la agencia mantuvo en secreto durante meses, ocurrió el 16 de septiembre de 2025. Al girar con una fuerza inesperada, la estructura arrancó todos los cables y tuberías de suministro de agua que la alimentaban, lo que provocó que el equipo se inundara por completo.


La investigación del fallo técnico avanza sin conclusiones

Los ingenieros trabajan desde hace meses para entender la causa raíz del movimiento errático de la antena, pero el proceso es lento y complejo. Este tipo de avería, donde el mecanismo de rotación actúa con tanta violencia que destruye su propia infraestructura, no tiene precedentes en la red de espacio profundo. La prioridad ahora es analizar los registros de telemetría y los componentes mecánicos para evitar que algo similar pueda volver a suceder.

La red de comunicaciones espaciales enfrenta una limitación crítica

La antena DSS-14, ubicada en el complejo de Goldstone en California, es la única de su tipo en Estados Unidos con capacidad para ciertas frecuencias y potencias. Su pérdida obliga a la agencia a depender más de estaciones asociadas en otros países, como las de la ESA en España y Australia, para mantener el contacto con sondas lejanas. Esto reduce la flexibilidad y la capacidad de respaldo para misiones científicas activas, aunque por ahora no se ha interrumpido ninguna comunicación vital.

Mientras los técnicos secan equipos y buscan cables rotos, algunas misiones espaciales cruzan los dedos para que sus señales no se pierdan en el silencio del cosmos.