Este sábado 17 de enero de 2026, China enfrenta un evento inusual en su programa espacial. En menos de veinticuatro horas, dos lanzamientos de cohetes no logran completar su misión. La Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China, CASC, reporta que tanto el cohete Ceres-2 como el Long March 3B sufrieron anomalías que impidieron colocar sus cargas útiles en la órbita prevista. Este doble contratiempo interrumpe una racha de éxitos y pone el foco en los procesos de control de calidad y fiabilidad de los lanzadores.


El primer vuelo del Ceres-2 termina en fracaso

El cohete Ceres-2, desarrollado por la empresa privada Galactic Energy, despegó desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan. Era su vuelo inaugural, una misión que buscaba demostrar la capacidad del nuevo lanzador. Sin embargo, minutos después del despegue, se perdió la telemetría y se confirmó el fallo. Para un nuevo cohete, estos contratiempos forman parte del proceso de desarrollo, aunque suponen un duro revés para la compañía que aspira a competir en el mercado de lanzamientos comerciales.

El Long March 3B rompe su racha de cinco años

La situación con el Long March 3B, o Chang Zheng 3B, genera mayor impacto. Este cohete, operado por la estatal CASC, es un pilar del programa espacial chino y se considera un lanzador maduro y fiable. Su último fallo antes de este ocurrió en 2021. El cohete despegó desde el Centro de Lanzamiento de Xichang llevando un satélite de comunicaciones. La agencia espacial china informó de una anomalía en la tercera etapa, lo que provocó la pérdida de la misión. Las autoridades han iniciado una investigación para determinar la causa exacta del fallo.

Un día complicado para los equipos de control de misión, que probablemente revisaron dos veces los calendarios para confirmar que no era viernes 13.