Mercedes Benz paraliza la producción de las versiones AMG de su modelo GLC. La marca alemana toma esta decisión para cumplir con la normativa europea de emisiones sonoras. Esta regulación, conocida como R51 03, limita el ruido que pueden generar los vehículos nuevos. Los potentes motores V8 biturbo de 4.0 litros que equipan estos SUV superan los límites permitidos. Por ello, la compañía se ve obligada a detener la línea de montaje mientras busca una solución técnica.


La normativa R51 03 obliga a ajustar el sonido

La normativa R51 03, que entró en vigor en julio de 2024, establece un nuevo método para medir el ruido de los vehículos. El procedimiento de prueba ahora incluye mediciones en más situaciones de conducción real. Esto afecta directamente a los automóviles de alto rendimiento como los AMG. El escape deportivo y la potencia de los motores hacen que superen los decibelios autorizados. Mercedes debe ahora modificar el sistema de escape o el mapa del motor para reducir el sonido sin perder prestaciones.

El futuro de los SUV de alto rendimiento se complica

Este caso no es aislado y marca un precedente para todo el sector. Los fabricantes de coches deportivos y de lujo enfrentan un desafío técnico cada vez mayor. Deben equilibrar el carácter emocional de un motor potente con las estrictas leyes medioambientales. Algunas marcas podrían optar por electrificar sus propulsores para solucionar el problema del ruido. Otros, como Mercedes, tendrán que rediseñar componentes para que sus coches cumplan la ley. El objetivo final es seguir vendiendo vehículos que exciten al conductor pero que sean más silenciosos para el entorno.

Parece que el rugido de un V8 AMG se convertirá, para bien o para mal, en un sonido cada vez más exclusivo y regulado. Los entusiastas del motor deberán acostumbrarse a disfrutarlo con un volumen algo más bajo o en circuitos cerrados.