La Tierra experimenta una potente tormenta de radiación y una intensa aurora boreal
La actividad solar genera uno de los eventos de radiación más intensos de las últimas décadas en las cercanías de nuestro planeta. Los flujos de protones solares alcanzaron valores extremos que no se registraban desde hace más de veinte años. Este fenómeno, que los científicos clasifican como una tormenta de radiación de nivel S3, precede a una potente perturbación geomagnética que ya afecta a la Tierra.
La tormenta magnética provoca auroras visibles en latitudes inusuales
Como consecuencia directa, una fuerte tormenta magnética, clasificada con nivel G4, golpea la magnetosfera terrestre. Este impacto desencadena intensas auroras polares que se expanden mucho más allá de sus zonas habituales. Los observadores en Rusia y otras regiones en latitudes medias han podido ver estos espectaculares fenómenos luminosos en el cielo nocturno, algo que no ocurre con frecuencia.
Los científicos monitorean el evento y sus posibles efectos
La Laboratorio de Astronomía Solar XRAS del Instituto de Investigación Espacial y el Instituto de Física Solar-Terrestre informa sobre estos eventos a través de su servicio de monitoreo operativo del clima espacial. Los expertos vigilan la evolución de la situación, ya que tormentas de esta magnitud pueden afectar a las operaciones de satélites, las comunicaciones de radio en altas frecuencias y, en casos extremos, a las redes eléctricas en latitudes altas. Se recomienda a los operadores de sistemas tecnológicos sensibles que sigan los boletines oficiales.
Mientras algunos disfrutan del impresionante espectáculo de luces, los satélites y los sistemas de navegación podrían estar teniendo un día particularmente complicado y lleno de interferencias.
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