La NASA desarrolla la misión Pandora para estudiar exoplanetas. Este pequeño telescopio espacial se enfoca en analizar estrellas y sus planetas. Su objetivo principal es caracterizar las atmósferas de estos mundos distantes. Pandora opera junto al poderoso telescopio James Webb. Su función es clave para evitar falsos positivos en las observaciones.


Pandora analiza las estrellas para filtrar el ruido

El telescopio estudia las estrellas anfitrionas de los exoplanetas de forma continua. Mide sus cambios de brillo y actividad con gran precisión. Esto permite separar las señales que provienen de la estrella de las que genera el planeta. Al conocer el ruido estelar, los astrónomos pueden interpretar mejor los datos del James Webb. Así se determina con más certeza si un exoplaneta tiene una atmósfera.

La misión complementa al observatorio principal

Pandora no busca reemplazar al James Webb, sino que funciona como un apoyo esencial. El telescopio grande detecta la luz que atraviesa las atmósferas exo-planetarias. Pandora proporciona el contexto estelar necesario para validar esos hallazgos. Esta sinergia entre telescopios optimiza el tiempo de observación del costoso Webb. La colaboración aumenta la fiabilidad de los descubrimientos sobre mundos potencialmente habitables.

Parece que incluso en el espacio, para encontrar un buen vecindario planetario, primero hay que conocer bien a los vecinos ruidosos.