Los sistemas de control de tráfico en Europa evolucionan con la incorporación de tecnología de inteligencia artificial. Estos nuevos radares, ya operativos en países como Francia, utilizan algoritmos para procesar imágenes y detectar infracciones de forma automática. Su objetivo es identificar comportamientos como usar el teléfono móvil al volante o no llevar puesto el cinturón de seguridad, incluso cuando los vehículos están en movimiento. Esta tecnología permite a las autoridades hacer cumplir la ley de manera más eficiente y constante.


Cómo funcionan estos dispositivos avanzados

Estos radares inteligentes combinan cámaras de alta definición con software especializado. El sistema analiza en tiempo real el flujo de vídeo para localizar a los conductores y clasificar sus acciones. Puede distinguir si una persona sostiene un dispositivo electrónico cerca de la oreja o si la silueta del cinturón sobre el pecho está ausente. Al confirmar una infracción, el sistema genera una evidencia digital que luego revisa un agente antes de emitir la sanción. Esto representa un cambio significativo respecto a los métodos tradicionales basados únicamente en la velocidad.

El impacto en la seguridad vial y la privacidad

La llegada de esta vigilancia automatizada busca disuadir conductas de riesgo que causan accidentes. Los partidarios argumentan que su uso continuo puede modificar los hábitos de los conductores a largo plazo, priorizando la seguridad. Sin embargo, su despliegue también reaviva el debate sobre el equilibrio entre la vigilancia masiva y los derechos individuales. Algunas voces cuestionan hasta qué punto se debe permitir que una máquina supervise y sancione actividades en el espacio público, un dilema que las sociedades europeas están empezando a abordar.

Ahora, además de mirar al velocímetro, quizás convenga revisar la postura y soltar ese café que parece un teléfono desde lejos.