La normativa Euro 6e-bis, vigente desde el 1 de enero de 2025, revisa cómo homologar consumos y emisiones. Este cambio afecta especialmente a los vehículos híbridos enchufables (PHEV). La norma anterior permitía medir con la batería completamente cargada, lo que generaba cifras oficiales de consumo y emisiones muy bajas, a menudo irreproducibles en un uso real. La nueva normativa corrige esta situación al exigir que los ensayos reflejen un escenario de conducción más realista, donde el motor térmico interviene con mayor frecuencia.


Cómo funciona la nueva medición

El protocolo WLTP, que ya usaban las pruebas, se modifica. Ahora, en lugar de empezar siempre con la batería llena, el ensayo para PHEV simula un estado de carga más habitual. Se mide el consumo y las emisiones con la batería en su nivel de carga mínimo, forzando al motor de combustión a funcionar. Esto da como resultado cifras oficiales más altas y, sobre todo, más cercanas a lo que un conductor experimenta día a día. Los fabricantes deben publicar estos nuevos valores, lo que permite comparar modelos con mayor transparencia.

Impacto en el mercado y los usuarios

Para los compradores, los datos de ficha técnica serán más fiables. Un PHEV que antes anunciaba un consumo de 1,5 litros cada 100 km ahora puede mostrar una cifra que ronde los 5 o 6 litros, dependiendo del modelo. Esto influye en el cálculo del coste real de uso y en las emisiones de CO2 declaradas. Para los fabricantes, supone un reto técnico para optimizar aún más la eficiencia de sus sistemas híbridos, ya que no pueden confiar en una medición tan favorable. La normativa también puede afectar a los impuestos asociados a las emisiones en algunos países.

El conductor que nunca enchufaba su híbrido enchufable ahora verá reflejada su pereza en los papeles oficiales.