Antes de que entre en vigor la normativa Euro 6e-bis, los vehículos híbridos enchufables (PHEV) logran homologar consumos y emisiones de CO? muy bajos en las pruebas oficiales. Estas cifras optimistas, que a menudo se sitúan por debajo de los 2 litros a los 100 kilómetros y en torno a 30-40 gramos de CO? por kilómetro, no siempre reflejan la realidad del uso diario. El procedimiento de medición, el WLTP, parte de una premisa que favorece al vehículo: la batería está completamente cargada al inicio del ciclo. Esto permite que el coche recorra una parte significativa de la prueba utilizando solo el motor eléctrico, lo que reduce artificialmente el consumo medio de combustible y las emisiones registradas.


El desfase entre el laboratorio y la carretera

Este método de homologación genera una brecha notable entre los datos oficiales y el rendimiento que muchos conductores experimentan. En la práctica, los usuarios no siempre cargan la batería a diario ni realizan trayectos tan cortos como para depender solo de la electricidad. Cuando la batería se agota, el motor de combustión interna debe mover un vehículo más pesado debido al paquete de baterías, lo que puede elevar el consumo real de combustible por encima de lo anunciado, acercándose e incluso superando a modelos convencionales equivalentes.

El cambio que introduce Euro 6e-bis

La normativa Euro 6e-bis, que se aplica progresivamente, modifica este enfoque para obtener datos más representativos. Introduce un factor de utilidad que ajusta las emisiones homologadas en función de la autonomía eléctrica real y de cómo se usa la energía de la batería durante la prueba. El objetivo es que la etiqueta que ve el consumidor se acerque más a lo que puede esperar cuando conduce, cerrando la ventaja que tenían los PHEV en el ciclo anterior y presionando a los fabricantes para que optimicen la eficiencia en todas las condiciones.

Así, el conductor que nunca enchufa su híbrido enchufable ya no verá reflejados sus altos consumos en unas cifras de homologación irreales, sino en unas que, aunque menos espectaculares, son más honestas.