La Universidad Carnegie Mellon dirige un consorcio que recibe 28,5 millones de dólares para desarrollar hígados bioimpresos en 3D que puedan regenerar tejido. Este esfuerzo, financiado por ARPA-H, busca crear un tratamiento para la enfermedad del hígado graso metabólico, una afección creciente. El objetivo final es fabricar un órgano biohíbrido que funcione y pueda integrarse en el cuerpo humano.


El consorcio combina bioimpresión y biología regenerativa

El proyecto, denominado PHOENIX, reúne a expertos en bioingeniería, ciencia de materiales e inmunología. Su estrategia se basa en usar bioimpresión 3D para estructurar andamios con células hepáticas humanas. Estos andamios imitan la arquitectura natural del hígado y están diseñados para fomentar que el tejido crezca y se organice. Paralelamente, se investigan métodos para proteger al implante del sistema inmunitario del receptor, un desafío clave en los trasplantes.

La tecnología busca superar la lista de espera para trasplantes

Si tiene éxito, esta iniciativa podría ofrecer una alternativa a los trasplantes de hígado de donante, que son limitados. El órgano bioimpreso pretende no solo reemplazar la función hepática perdida, sino también estimular al hígado del paciente para que se repare a sí mismo. Este enfoque regenerativo representa un avance significativo frente a las terapias actuales, que a menudo solo manejan los síntomas de la enfermedad hepática avanzada.

Quizás en el futuro, imprimir un repuesto para un órgano vital sea tan rutinario como encargar una pieza de recambio, aunque la garantía y el manual de instrucciones sean considerablemente más complejos.