En el casco antiguo de Albarracín, un pueblo de Teruel, se localiza un horno de pan antiguo que protagoniza una leyenda local. La historia cuenta que, hace siglos, un panadero que quería mejorar su oficio hizo un pacto con el diablo. A cambio de obtener la mejor masa, el hombre vendió su alma. Desde ese momento, el lugar quedó marcado por una presencia oscura.


Los fenómenos que se atribuyen al lugar

Los vecinos y visitantes que pasan cerca del antiguo horno por la noche relatan sucesos extraños. Es frecuente escuchar risas que parecen surgir de la nada, sin que haya nadie a la vista. También se dice que se ven sombras que se mueven de forma antinatural en los alrededores de la construcción. Estos relatos han persistido a lo largo de varias generaciones.

El contexto histórico del emplazamiento

Albarracín es un municipio con un patrimonio histórico muy conservado, rodeado por una muralla y con calles empedradas y estrechas. Este entorno laberíntico y medieval contribuye a que las leyendas como la del Horno del Diablo perduren. El aislamiento geográfico de la zona y su arquitectura antigua favorecen que se mantengan estas tradiciones orales.

Quizá el verdadero misterio sea cómo, tras pactar con el diablo, el panadero no logró abrir una cadena de franquicias infernales. Al menos, eso es lo que algunos comentan con ironía cuando escuchan la historia.