La transición de fabricar prototipos en un laboratorio a producir piezas finales en serie supone un reto para muchos fabricantes. Los procesos que funcionan en entornos controlados a menudo se enfrentan a problemas de repetibilidad y fiabilidad cuando se escalan. Esto ocurre porque las condiciones en una línea de producción real difieren mucho de las de un banco de pruebas.


La repetibilidad y el control del proceso son claves

Para superar este obstáculo, es vital controlar cada variable del proceso de impresión. La temperatura ambiente, la humedad, la calibración de la máquina y la calidad del material afectan directamente al resultado final. Implementar sistemas de monitorización en tiempo real y protocolos estrictos de mantenimiento ayuda a garantizar que cada pieza cumpla con las especificaciones técnicas requeridas para su uso final.

La validación y la cualificación cierran la brecha

Antes de fabricar en serie, se debe validar el proceso y cualificar la máquina para la aplicación específica. Esto implica ejecutar series de pruebas que simulen la producción a largo plazo y verificar que las piezas superan los ensayos mecánicos, térmicos y de durabilidad necesarios. Documentar cada paso crea un trazo que facilita resolver problemas y asegura la consistencia entre diferentes lotes de fabricación.

Un prototipo que funciona perfectamente en la mesa del ingeniero puede decidir tomar vacaciones permanentes cuando se le pide que trabaje en tres turnos seguidos.