La empresa japonesa Shimizu Corporation responde a los desafíos demográficos y laborales de su país con una innovación en construcción. Para contrarrestar el envejecimiento de la población y la reducción de mano de obra especializada, la compañía orienta sus esfuerzos hacia una nueva técnica de fabricación aditiva. Este sistema, basado en pulverizar material, se diseña específicamente para producir elementos de hormigón de gran tamaño, con formas curvas y que incluyen refuerzo interno.


El sistema combina pulverización y colocación de refuerzo

La tecnología de Shimizu no se limita a depositar hormigón. El proceso integra dos cabezales de trabajo que funcionan de manera coordinada. Mientras un brazo robotizado pulveriza y superpone capas de mortero para construir la forma, un segundo brazo coloca de forma simultánea y automática la armadura de acero dentro de la estructura. Este método permite fabricar componentes complejos y resistentes en una sola operación continua, lo que reduce los tiempos y la dependencia de mano de obra intensiva.

La automatización busca optimizar la construcción futura

Al implementar este sistema, Shimizu pretende transformar cómo se construyen ciertos elementos arquitectónicos. La capacidad para fabricar piezas curvas y armadas directamente en obra o en taller puede agilizar proyectos y abrir nuevas posibilidades de diseño. La empresa visualiza su uso en infraestructuras como túneles, puentes o componentes de edificios que requieren formas no estándar, haciendo que el proceso de construir sea más eficiente y adaptable.

Quizás el robot constructor del futuro no se queje de dolor de espalda, pero seguro que exigirá una actualización de software para evitar errores de ejecución.