En Algeciras, Cádiz, el antiguo Sanatorio de Miraflores se erige como un lugar donde muchos afirman que ocurren eventos extraños. Este edificio, que antes funcionaba como hospital para personas con tuberculosis, ahora permanece abandonado. Se dice que quienes visitan el lugar o trabajan para cuidarlo escuchan lamentos y perciben figuras espectrales, en especial de niños, que parecen vagar por sus pasillos vacíos. Los relatos sobre estas presencias son frecuentes y forman parte de la historia oral del lugar.


Los cuidadores informan sobre actividad paranormal

Las personas encargadas de mantener el recinto han reportado diversos fenómenos que no pueden explicar con facilidad. Entre los sucesos más comunes mencionan luces que se encienden y se apagan sin intervención humana, así como objetos que se mueven de su sitio sin causa aparente. Estos testimonios contribuyen a la fama del sanatorio como un sitio con una intensa actividad paranormal, atrayendo a curiosos y a investigadores de lo oculto.

El contexto histórico alimenta las leyendas

La función original del edificio como hospital para enfermos graves, muchos de ellos niños, sirve de base para las narraciones sobre apariciones. El ambiente de abandono, con sus corredores desiertos y su estructura en deterioro, potencia la sensación de inquietud. Este marco histórico y físico hace que las historias sobre fantasmas y ruidos extraños parezcan más verosímiles para quienes creen en ellas.

Aunque algunos buscan respuestas racionales, como corrientes de aire o animales, la reputación del sitio como lugar embrujado persiste. Quizás el verdadero misterio sea por qué preferimos pensar en fantasmas antes que en un cableado viejo.