Investigadores descubren que algunos tumores pueden apropiarse de las mitocondrias de las células inmunitarias. Este proceso, que roba las baterías celulares, parece dar a las células cancerosas la energía extra que necesitan para migrar y formar metástasis en los ganglios linfáticos. El hallazgo explica un mecanismo previamente desconocido que usan los tumores para evadir el sistema inmune y propagarse.


Las células T ceden sus orgánulos energéticos

El estudio, publicado en Nature Cancer, detalla cómo las células tumorales interactúan con los linfocitos T en el microambiente que las rodea. Durante este contacto, las células cancerosas extraen mitocondrias funcionales de los linfocitos mediante un proceso llamado endocitosis. Esto deja a las células T agotadas y sin energía, mientras que el tumor adquiere una capacidad metabólica superior para sobrevivir en entornos hostiles y viajar por el sistema linfático.

Un nuevo frente para posibles terapias

Comprender este robo de mitocondrias abre una vía para desarrollar tratamientos que lo bloqueen. Si se logra impedir esta transferencia, se podría privar al tumor de un combustible crítico para metastatizar y, al mismo tiempo, restaurar la función de las células inmunitarias. Los científicos ahora buscan identificar las moléculas precisas que median este intercambio para diseñar fármacos específicos.

Parece que en el mundo del cáncer, el lema la energía no se crea ni se destruye, se transfiere adquiere un significado literal y bastante siniestro.