El proyecto SETI@home, que busca inteligencia extraterrestre, inicia una nueva fase. Ahora procesa datos del radiotelescopio FAST, en China. Este instrumento es el más grande y potente del mundo. Su sensibilidad permite captar señales muy débiles desde distancias enormes. El objetivo es analizar el cielo con un detalle sin precedentes.


El proceso filtra 12.000 millones de pings

La nueva etapa comienza con un conjunto masivo de datos. Contiene 12.000 millones de detecciones o pings de radio. Los algoritmos y los voluntarios que ceden potencia de sus ordenadores filtran estos datos. El proceso elimina interferencias terrestres y señales naturales conocidas. El resultado es una lista reducida de apenas 100 candidatos prometedores para estudiar más.

Los candidatos requieren un análisis profundo

Esos 100 candidatos no son señales confirmadas. Representan anomalías que los filtros no pudieron explicar de inmediato. Los investigadores deben analizar cada una con extremo cuidado. Deben verificar si provienen de fuentes humanas, fenómenos astrofísicos desconocidos o, potencialmente, tecnología alienígena. Este paso es lento y meticuloso, pero es el núcleo de la búsqueda científica.

La paradoja es clara: buscamos un mensaje cósmico, pero primero debemos descartar todo el ruido que nosotros mismos generamos. El mayor filtro, a veces, es distinguir nuestra propia tecnología de una que podría no existir.