La aproximación de la cometa interestelar 3I/ATLAS a la Tierra ofrece una oportunidad excepcional para estudiar este objeto. Los científicos aprovechan que el nivel de interferencias de radio es mínimo para apuntar hacia ella el mayor radiotelescopio orientable del planeta. El objetivo principal es captar cualquier posible señal de radio que emita el cuerpo, aunque la comunidad científica considera que su origen es natural. Esta iniciativa sigue el principio de precaución, ya que es preferir observar más ahora que lamentar después no haberlo intentado.


La observación busca señales en un rango específico

El radiotelescopio explora un amplio espectro de frecuencias, concentrándose en las bandas donde es más probable detectar emisiones artificiales si las hubiera. Aunque la probabilidad de recibir una respuesta es extremadamente baja, el valor científico de escuchar a un visitante de otro sistema estelar justifica el esfuerzo. Los datos que se recopilen, independientemente del resultado, ayudarán a caracterizar mejor la composición y el comportamiento de estos cuerpos interestelares.

La imagen de la cometa procede de un observatorio terrestre

La fotografía que acompaña este artículo, tomada en septiembre de 2025, muestra el núcleo y la tenue coma de 3I/ATLAS. La captó el Observatorio Gemini Internacional, lo que demuestra la colaboración global para seguir a este objeto. Esta imagen óptica complementa los datos de radio que ahora se recogen, proporcionando una visión más completa del visitante interestelar.


Mientras algunos esperan un saludo interestelar, lo más probable es que el radiotelescopio solo registre el silencio del espacio y el crujido natural de una roca cubierta de hielo viajando entre las estrellas.