Las principales asociaciones agrarias de Alemania instan al gobierno federal en Berlín a que impulse la Política Agraria Común y defienda la producción nacional. Su objetivo es contrarrestar el impacto que pueden tener las importaciones agroalimentarias procedentes de países del Mercosur. Consideran que estos acuerdos comerciales amenazan la competitividad de los agricultores y ganaderos locales al exponerlos a una competencia que, a su juicio, no se basa en las mismas normas de calidad y sostenibilidad.


Campañas de concienciación y presión política

Para lograr sus objetivos, las organizaciones del campo ya han empezado a organizar campañas de concienciación dirigidas a la opinión pública. Paralelamente, mantienen reuniones con diputados del Bundestag, el parlamento federal alemán. Con estas acciones buscan presionar para que se aprueben medidas de proteccionismo comercial o, en su defecto, compensaciones económicas que mitiguen los efectos de un posible acuerdo con el bloque sudamericano.

El debate sobre el futuro del modelo agrícola

Este movimiento reactiva el debate interno en la Unión Europea sobre cómo equilibrar la apertura comercial con la protección estratégica de un sector clave. Los agricultores alemanes argumentan que deben competir con producciones que no cumplen los mismos estándares medioambientales y de bienestar animal, lo que encarece sus costes. El gobierno alemán se encuentra así en una posición delicada, entre compromisos internacionales y la presión de un sector con un peso social y político considerable.

Mientras los tractores se convierten en el vehículo de protesta más popular en las capitales europeas, algunos ciudadanos se preguntan si el campo se está transformando en un nuevo lobby de alta potencia.